El jefe de sección Jo es un agente surcoreano del Servicio Nacional de Inteligencia (NIS) que rastrea cómo ha llegado la droga norcoreana «Pingdu» a Corea del Sur. La muerte de una Humint (fuente de información) y la posterior trivialidad de la organización, hacen que Jo tome la información y llegue hasta Vladivostok, en Rusia, descubriendo una mafia que no sólo se dedica a traficar con droga.
La forma más antigua de espionaje se encuentra de cara con la Inteligencia Artificial, pero sigue siendo necesaria, porque la IA sólo nos dice dónde, el humano nos cuenta el porqué. En las tristemente famosas reyertas por droga y trata de gente, los Humint son más que necesarios.
Humint (휴민트) se estrenó el 11 de febrero de 2026 en la plataforma Netflix, con cerca de dos horas de duración. Dirigida por Ryo Seung Wan, conocido por Escape from Mogadishu en 2021, que fue candidata al Oscar en su 94ª edición, nos vuelve a mostrar su buen hacer en torno a las guerras diplomáticas y políticas, donde tiene a Corea del Norte en el punto de mira.
Jo In Sung es el agente Jo. Prolífico actor que se dio a conocer en el serie Nonstop2 en el año 2000 y que ya coincidió con el director en Escape from Mogadishu en 2021. Su personaje es el de un agente surcoreano que ve como los humanos son tratados como datos, su vida no es tan importante como la información y decide tomar cartas en el asunto.
Park Jung Min es Park Geon. El actor se dio a conocer en la película The End of the World en 2007 y al que hemos visto en la serie HELLBOUND (2021). Su personaje es el de un agente norcoreano que viaja a Rusia para espiar al cónsul norcoreano y se encuentra, no sabemos si de casualidad, con la que fue su prometida.
Shin Se Kyung es Chae Seon Hwa. Actriz muy conocida en la pequeña pantalla con series como Rookie Historian Goo Hae-ryung (2019) o Run On (2020), siendo la serie Captivating the King (2024) su último trabajo hasta ahora. Su personaje es el de una norcoreana que fue a Rusia para hacer dinero para tratar a su madre de cáncer, pero se ve envuelta en una serie de desgracias que la hacen temer por su vida.
Park Hae Jun es Hwang Chi Seong. Carismático actor que inició su carrera en el teatro en 2007, con la obra Then, Jeddah has been spilled by, y hemos disfrutado de su interpretación en series como The 8 Show (2024) y Si la vida te da mandarinas (2025). Su personaje es el de un corrupto cónsul norcoreano que mantiene relaciones con la mafia rusa.
El director Ryo Seung Wan es conocido por las carnicerías en todas sus películas, no faltan tiros pero de una forma elegante, a la par que escrupulosa. Nos encontramos con una historia en la que se analizan tres sociedades, que parecen distintas entre sí, pero terminan pareciéndose más de lo que quieren creer, la rusa, la norcoreana y la surcoreana.
La historia arranca con una trama por droga y nos lleva a la trata de personas, especialmente mujeres, donde no se salva ninguno de los tres países: Rusia es quien las acoge y compra, Corea del Norte quien las vende y Corea del Sur quien mira a otro lado.
La rivalidad de las dos Coreas siempre presente, lleva al agente Jo a desconfiar del agente Park Geon y viceversa, pero ambos tienen en común querer proteger a Chae Seon Hwa, uno porque es su informante y por humanidad y el otro porque por fin ha encontrado al amor de su vida.
Con una trama perfectamente orquestada, las norcoreanas son enviadas a Rusia, donde trabajan como camareras que introducen la droga a los clientes en la bebida, haciendo que quieran más y llegando a tener relaciones sexuales para lograrlo. A su vez, esta droga llega a Corea del Sur cuando son sacadas de allí. Una mordaz crítica tanto a Corea del Norte como Corea del Sur, más cercanas de lo que parece en cuanto a sociedad se refiere.
Recuerda vagamente a la película del mismo director The Berlin File (2013) por el retrato de individuos oprimidos por el sistema, pero en esta ocasión, se centra en esas personas atrapadas sin aparente salida, buscando su salvación.
Personas reducidas a datos que el gobierno surcoreano no valora, no puede (quiere) hacer nada por ellos hasta tener la certeza de que todo irá bien, política y diplomáticamente, sin importar si el humint se deja la vida en ello. El hecho de que la mayoría sean norcoreanos, nos lleva a esa «superioridad» de la que hacen gala, despreciando su posible salida.
Una película visceral, con unos encuadres espectaculares, hasta el humo de los cigarrillos forma parte como un personaje más, no dejando nada al azar.
Sin duda, una de las mejores películas de este año. Eso sí, haced acopio de apertura de mente, porque es muy dura de ver y tiene un final que si bien es bastante predecible, la última reunión tras la misión en Corea del Sur os dejará noqueados.



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