El festival The A Festival, que se celebrará en París los días 24 y 25 de octubre, es una buena muestra de la acogida de las distintas etnias de pop asiático, trayendo grupos como JASP.ER (Tailandia), ALAMAT (Filipinas), AM8IC (China), DOLLA (Malasia), 7!! (Japón) o POW (Corea del Sur), entre otros, que demuestran la creciente demanda de el pop asiático.
En septiembre de 2020, nacía el primer festival dedicado al pop asiático, ASEAN Music Showcase Festival ,conocido con las siglas AMS y organizado de forma conjunta por Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia, adoptando el nombre actual, AXEAN en 2023.
El concepto era y es el de exportar la música del Sud-Este asiático y conectar con el mundo, derribando fronteras y fomentando el Networking.
Piyapong «Py» Muenprasertdee es uno de los nueve cofundadores y coorganizadores del AXEAN Festival. Con sede en Bangkok, es cofundador y director de colaboraciones educativas, gubernamentales y en el extranjero en Fungjai Co. Ltd., una plataforma y comunidad musical pionera que lleva desde 2014 apoyando la escena musical alternativa de Tailandia y que, en la actualidad, también se dedica a la promoción de eventos musicales y es una agencia de marketing especializada en música para marcas. En 2019 cofundó Bangkok Music City (BMC), la primera conferencia musical internacional y festival de exhibición de Tailandia.
Antes de dedicarse a la música, Py desarrolló su carrera en el ámbito de la consultoría sobre sostenibilidad y cambio climático, y es licenciado en Ingeniería Industrial y Administración de Empresas, una formación que conforma el enfoque sistémico y a largo plazo que aporta a las industrias musicales y creativas. Es autor de múltiples trabajos de investigación sobre el desarrollo de la música y la economía creativa para organismos gubernamentales tailandeses y ha formado parte del Comité Nacional de Estrategia de Poder Suave de Tailandia, en su Subcomité de Música, contribuyendo a políticas y programas que refuerzan las exportaciones culturales y la economía creativa.
Para adentrarnos un poco más en la música tailandesa, el pop en particular para conocer la evolución y perspectivas, hemos hecho una pequeña entrevista a Py, gracias a Las Olas Agency y como parte del proyecto Across the SEA.
KZ: ¿Cómo describirías el panorama actual de la música en directo en Tailandia?
Py: Creo que es uno de los más activos del sudeste asiático. Bangkok se ha convertido en un centro regional de giras, y los grandes artistas internacionales suelen incluir la ciudad en su etapa asiática. También hay una apretada agenda de festivales locales en Bangkok y otras grandes ciudades del país, especialmente durante la estación seca, entre noviembre y febrero. Algunos ejemplos son el Big Mountain Music Festival, que reúne desde artistas tailandeses de gran éxito hasta grupos indie desconocidos en casi una docena de escenarios, y el Wonderfruit Festival, que combina la música con las artes y la sostenibilidad. Tailandia cuenta además con una sólida base de locales de música en directo y actuaciones en bares donde los grupos de indie, hip-hop y rock se ganan a su público.
Recientemente, se ha producido el auge del T-pop con grupos que agotan las entradas de grandes recintos y crean comunidades de seguidores que rivalizan con las importaciones del K-pop. Esta escena también se ha convertido en todo un fenómeno de exportación, más allá de ser un mero fenómeno nacional.
KZ: ¿Cómo ha evolucionado el panorama musical contemporáneo de Tailandia a lo largo de los años y qué acontecimientos históricos, culturales y del sector han tenido mayor influencia en su crecimiento?
Py- Se podría decir que la industria musical tailandesa tuvo su origen en los músicos de bar que tocaban en los locales frecuentados por soldados estadounidenses durante la guerra de Vietnam, lo que luego evolucionó hacia la era de las bandas de «cuerdas» de finales de los años 80 y los 90, dominada por el gran sello GMM Grammy y su rival RS en los mercados urbanos. Sin embargo, en las provincias rurales, los géneros de raíces campestres como el luk thung y el morlam han sido la columna vertebral del éxito popular y siguen constituyendo una gran parte de la audiencia nacional.
Con la llegada de la década de 2000, los equipos de grabación asequibles para estudios caseros, Internet y la distribución digital accesible, como YouTube, permitieron a los artistas independientes eludir a las grandes discográficas. Esto dio lugar a una oleada de sellos independientes como Smallroom, SpicyDisc y What The Duck; emisoras de radio independientes como Fat Radio (ahora Cat Radio); y comunidades independientes como Fungjai. Ese es el periodo que produjo artistas de renombre internacional como Phum Viphurit.
La evolución más reciente tiene su origen en el K-pop, la explosión de los vídeos de formato corto y el reconocimiento por parte del Gobierno tailandés del poder blando y el potencial de exportación de los contenidos de entretenimiento y la cultura.
KZ: ¿Existen programas gubernamentales, discográficas o agencias que trabajen activamente para promocionar a los artistas tailandeses en el extranjero? En caso afirmativo, ¿qué tipo de apoyo ofrecen?
Py- La Agencia de Economía Creativa es el principal organismo gubernamental que apoya la exportación de artistas tailandeses a través de su programa Music Exchange. Ahora, en su tercer año, funciona según un modelo de «empuje/atracción»: subvenciones económicas que ayudan a los artistas tailandeses a subir físicamente a los escenarios de festivales internacionales (empuje), además de encuentros B2B que conectan a los artistas tailandeses con programadores de festivales, agencias y cazatalentos extranjeros (atracción). Entre 2024 y 2025, informó de que había apoyado a unos 95 artistas tailandeses en 64 festivales internacionales; la edición de 2026 seleccionó a artistas como MILLI, BUS, Tilly Birds, SIN, mindfreakkk, pami, WHISPERS y WIM para los mercados del Reino Unido, EE. UU., Japón, Corea y Taiwán.
Bangkok Music City, que cofundé en 2019, es una conferencia musical internacional y un festival de exhibición. Promueve activamente a los artistas tailandeses en el extranjero invitando a profesionales internacionales del sector musical y sirve de plataforma para conectar Tailandia, Asia y el resto del mundo.
En el ámbito privado, los sellos discográficos se crean cada vez más pensando en la exportación desde el primer día: las divisiones pop de GMM Grammy, los sellos independientes de T-pop XOXO, Sonray Music (detrás de BUS) y 4NOLOGUE (detrás de 4EVE) piensan ahora en el fandom regional y global, y no solo en las listas de éxitos tailandesas.
KZ: ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta actualmente la industria musical en Tailandia, especialmente en lo que respecta a la promoción internacional?
Py: En mi opinión, hay varios retos estructurales. A menudo se menciona el idioma como una barrera, pero el K-pop ha demostrado que tiene menos importancia de lo que se supone: los fans de todo el mundo consumen música en coreano sin hablar el idioma. El mayor obstáculo es la escala: el mercado nacional, y los ingresos por streaming que conlleva, son relativamente reducidos. Tailandia carece de la inversión concentrada por parte del Gobierno y las empresas que permitió a Corea financiar la exportación musical a un nivel en el que los primeros éxitos impulsan a la siguiente oleada de artistas.
Además, las prácticas en materia de derechos de autor, licencias, edición musical y agencias de contratación no son sólidas ni están bien establecidas en Tailandia ni en el resto de la región del sudeste asiático, lo que dificulta competir con las contrapartes occidentales más fuertes y canalizar todo el potencial de ingresos de vuelta a Tailandia.
KZ: ¿Qué artistas tailandeses consideras que han tenido más éxito en la escena internacional y, en tu opinión, qué les ayudó a traspasar las fronteras del mercado local?
Py: En cuanto a alcance, los casos más evidentes son Lisa (Lalisa Manoban), que saltó a la fama como la integrante tailandesa de Blackpink y luego forjó una importante carrera en solitario, y BamBam, miembro tailandés del grupo de ídolos masculinos GOT7. Sin embargo, ambos llegaron al mundo a través de la industria coreana en lugar de surgir de la industria tailandesa.
Fuera del mundo del pop de ídolos, Phum Viphurit es el que más destaca: su canción «Lover Boy» se hizo viral a nivel mundial y le proporcionó una auténtica carrera internacional de giras basada en el descubrimiento a través del indie y el streaming, más que en la maquinaria de un sello discográfico. MILLI hizo historia al convertirse en la primera artista tailandesa en solitario en actuar en Coachella en 2022, donde se hizo famosa por comer arroz pegajoso con mango en el escenario, lo que se convirtió en un momento viral y despertó el interés internacional.
KZ: ¿Qué artistas tailandeses crees que tienen mayor potencial para atraer al público europeo?
Py: En mi sincera opinión, el mercado europeo debe analizarse desde al menos dos perspectivas. Una es el mercado mainstream, en el que es posible que los artistas tailandeses aún no puedan abrirse paso. La otra son los mercados especializados —la música del mundo y los circuitos indie/underground—, donde algunos grupos tailandeses ya han realizado giras, como Paradise Bangkok Molam International Band, TONTRAKUL y Phum Viphurit. No obstante, creo que el público europeo se volverá cada vez más abierto, ahora que el K-pop ha allanado el camino para que otros grupos pop asiáticos bien pulidos, como el T-pop, puedan abrirse paso.
KZ: ¿Cómo crees que ha influido el hecho de que artistas tailandeses como BamBam, de GOT7, y Lisa, de Blackpink, hayan abierto las puertas al mercado coreano?
Py: Esos artistas son probablemente el principal motor de la confianza actual de Tailandia en la exportación de música. Fueron la prueba de que un intérprete tailandés no solo podía entrar, sino también alcanzar la cima de la industria del pop más competitiva de la región. Igualmente importante es que, gracias a ellos, la industria tailandesa de los ídolos pudo estudiar de cerca el sistema del K-pop y adaptarlo posteriormente en su propio país.
Sin embargo, los artistas mencionados anteriormente se formaron en el sistema coreano, en lugar de surgir de la propia industria tailandesa. Espero que su éxito internacional contribuya a que Tailandia sea reconocida como fuente de talento a nivel mundial, y que la industria nacional se ponga al día y construya la infraestructura necesaria para apoyar a esa creciente cantera de talentos.
KZ- ¿Y qué repercusión ha tenido el hecho de que un grupo como BUS (Because of U I Shine) haya aparecido en el programa coreano «M Countdown»?
Py: En mi opinión, se trata de un hito para el T-pop en concreto. Al ser el primer grupo tailandés en actuar en «M Countdown», supone un cambio de tendencia respecto a lo habitual: en lugar de que los artistas tailandeses lleguen al mundo a través del sistema coreano, un grupo formado en Tailandia se presenta en un programa musical coreano en horario de máxima audiencia por méritos propios. Esto indica que el T-pop se está tomando en serio como un género por derecho propio, y no solo como miembros tailandeses individuales de grupos coreanos.
Grupos tailandeses ya afianzados como ATLAS o PERSES y cantantes como Jeff Satur, han abierto el camino a una nueva hornada con ganas de comerse el escenario: LYKN, JASP.ER, SuperThai, CLO'VER y otros muchos han irrumpido para quedarse.
¿Cuál es tu próximo crush o bias?




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