Un clásico moderno de Jeff Smith


Phoney, Fone y Smiley Bone. Si no te suena ninguno de estos nombres, te estás perdiendo una de las novelas gráficas más divertidas y con mayor índice de aventuras por minuto de las últimas décadas, Bone, de Jeff Smith. Una pequeña obra maestra del cómic que nos hablará del amor, de la predestinación, de la avaricia, de cuidar a los demás y de dragones, que siempre es un añadido más que aparezcan dragones.


Reseña del cómic Bone

Nuestros tres protagonistas, que tienen todo el aspecto de huesos cartoonizados (blancos, calvos y de narices enormes), comienzan la aventura haciéndonos saber que han sido expulsados de Boneville, su ciudad natal, debido a un, digamos, incidente, protagonizado por Phoncible P. «Phoney» Bone, quien, en su avaricia desmedida, buscaba un medio de ser el nuevo alcalde de Boneville. Pasar de ser el más rico de la ciudad a desterrado y perseguido por los ciudadanos, no es un trago agradable para nadie. Sus primos Fone (el auténtico héroe de la historia, inteligente, valeroso y de gran corazón) y Smiley (el alivio cómico, el menos inteligente de los tres pero también muy bondadoso) tratarán de ayudarle o al menos, hacerle compañía.

Apenas iniciada la aventura, una tremenda nube de langostas les separará y seguiremos a Fone, que se internará en un misterioso valle. En él conocerá a algunos animales inteligentes que saben hablar, a un anciano dragón rojo y a Thorn, una encantadora muchacha que vive con su abuelita y de quien Fone se enamorará perdidamente.

La historia, que se publicó serializada desde 1991 a 2004, tuvo una periodicidad irregular. Su autor, Jeff Smith, creó la editorial Cartoon Books para autopublicarse. Debido al agradable trazo del dibujo, a lo adictivo de la historia y a la gran dosis de humor, Bone se hizo pronto un hueco en el corazón de los lectores y sus 55 números pudieron ser finalizados. Para cuando se llegó a ese punto, justo es decir que Bone se había hecho ya más que famoso, icónico. Y la aventura de la autoedición, una realidad para muchos autores que comenzaban sin que nadie diese un duro por ellos.

Hay que aclarar que, a principios de los noventa, el mercado en general del cómic vivía una crisis: no había relevo generacional. Los niños ya no leían cómics. 

El manga se había hecho hueco a patada limpia y los videojuegos copaban las horas de ocio de los niños. Las editoriales clásicas no querían arriesgarse con productos nuevos y seguían sacando a los mismos superhéroes de siempre con nuevos dibujantes en reinicios constantes como las reposiciones veraniegas. Las tiendas especializadas en cómics cada vez eran más frecuentadas por jóvenes adultos que por niños.

Las primeras novelas gráficas como Contrato con Dios (Will Eisner) de 1978, habían abierto nuevo mercado, pero siempre para el público adulto. Cuando Bone llegó lo hizo con un humor desbordante y unas aventuras imparables, lo que hizo que los lectores más jóvenes se enamorasen de él.

Aquello era un arma de doble fijo para Jeff Smith: si a su cómic le ponían el sambenito de «infantil», nadie mayor de doce años querría leerlo y sería relegado a las estanterías de cómics Disney. No pretendía eso, sino escribir -como sus grandes ídolos Carl Baks (autor de Pogo) y E. C. Segar (autor de Popeye)- una obra «para todos los públicos». 

Algo que se dice muy fácil, pero no lo es tanto de llevar a cabo, puesto que se trata de conectar con un rango de edad muy amplio, sin usar nunca sexo ni una violencia desmedida, pero sabiendo crear una trama atractiva para lectores adultos. 

¿Cómo lo hizo? Haciendo que la trama, creciera al mismo ritmo que sus lectores. 


«¡Estúpidas, estúpidas, monstrorratas!»

A lo largo de los 55 números de Bone el humor nunca se pierde de vista. Mientras que en los primeros números es una constante que no decae jamás, conforme va avanzando la trama, los momentos de humor van disminuyendo para que la historia se haga más y más oscura, sin que por ello sea deprimente o carente de esperanza. Hay momentos trágicos, de gran tensión, discusiones fuertes entre personajes y puntos que nos arrancarán una lágrima. Pero al volver la página, veremos otra vez la esperanza y la sonrisa. 

Una forma de provocarlo es la graduación de los villanos. Mientras que El Encapuchado, el villano principal, es una criatura sin piedad alguna, eficaz como villano y que realmente da miedo. 

Kingdok (el rey de las monstrorratas) es también un monstruo de pesadilla. sus acólitos, las monstrorratas, son depredadores crueles y feroces que han causado mucho dolor y han matado a familias enteras en el Valle. Sin embargo, no destacan por su agudeza mental, lo que dará pie a muchas situaciones divertidas. 

Reseña del cómic Bone

Para ver que tampoco son lo peor de lo peor, Smiley adoptará a un bebé de ellas que fue abandonado por su manada, y resultará una criatura cariñosa y encantadora a la que Smiley llamará «Bartleby». ¿Por qué precisamente Bartleby? Porque el libro favorito de su primo Fone es Moby Dick, y el autor del mismo, Herman Melville, tiene otro cuento titulado Bartleby el escribiente (esto no aparece en el cómic, os lo digo yo, que ser una yonki de la lectura tiene estas ventajas: descubrir algún que otro huevo de Pascua).

En esta dualidad de villanos malvados-torpes, resulta difícil tener sólo odio a las monstrorratas, y en muchos puntos de la novela gráfica nos descubriremos sintiendo simpatía, compasión y hasta cariño por ellas, porque también tienen sus propios problemas.

Ver cómo la oscuridad de la trama va creciendo conforme avanza la misma nos da una idea de cómo aquellos primeros lectores iban creciendo también y sin duda disfrutaban de encontrar un entretenimiento que ya no era sólo de gags de porrazos, sino que tenía una trama coherente, bien hilada y adulta. 

Aquellos niños que comenzaron leyendo Bone con once años lo seguían leyendo con el mismo interés a los dieciséis, y lo pasaron a sus hermanos pequeños o a sus amigos. 

Hoy día es disfrutado por lectores de todo rango de edad y Jeff Smith consiguió su difícil objetivo: hacer una obra para todos los públicos. Y desde 1993 hasta 2005, no hubo año que no se llevase algún premio, ¡o dos! Entre ellos, los prestigiosos Premios Eisner a mejor historia serializada, mejor publicación de humor, mejor artista-escritor, entre otros. 


El futuro de Bone

Bone en sí es una obra terminada, pero aún así ha tenido secuelas en cómics autoconclusivos publicados por eventos o fiestas como Halloween o Navidad que, en su mayoría, se regalaban al comprar otras revistas. 

Debido a su grandiosa fama, los personajes de Bone han sido adaptados al mundo del juguete y del coleccionismo; así, podemos encontrar peluches, tarteras, camisetas o mochilas escolares de los protagonistas. También las aventuras han sido adaptadas a videojuego.

En cuanto a la televisión, en 1998, el canal y productora Nickelodeon negoció una compra de derechos a fin de adaptar las aventuras a una producción cinematográfica. En 2002 Smith informó que el acuerdo se había roto debido a desavenencias, puesto que la productora quería hacer una película de tono puramente infantil, alejado de la trama principal de la novela e incluyendo canciones de Britney Spears.

Ya en 2008 fue Warner la que habló de una nueva adaptación, esta vez para una trilogía, respetando el tono del autor. Tras varios años de negociaciones y el paso de diferentes directores, el proyecto volvió a quedar en dique seco: se consideró que la obra, aunque famosa, no tendría suficiente público potencial para aguantar el tirón de una trilogía y era inviable adaptar toda la obra en una sola cinta.

De nuevo, en 2019 fue Netflix la que dio un paso adelante y sugirió una serie televisiva, supervisada por el propio Jeff Smith. Al año siguiente llegó la Pandemia y, debido a la falta de medios, muchos proyectos se recortaron, y Bone: La Serie fue uno de ellos.

En la actualidad, sólo hay coqueteos con la idea de una serie animada -para mi gusto, sería el formato que más se adaptaría a la idea original del autor- pero aunque el proyecto está sobre la mesa, ninguna productora ha dicho aún la última palabra.

Sea como sea, la novela gráfica sí está ahí. Y es una joya que merece la pena tener en la estantería para ser disfrutada una y otra vez.


FICHA TÉCNICA

Reseña del cómic Bone

TÍTULO ORIGINAL: BONE

AUTOR: JEFF SMITH.

EDITORIAL: ASTIBERRI

1376 PÁGINAS, CON APÉNDICE Y CONTENIDO EXTRA.

COLOR.