La batalla de Sekigahara

Ilustracion batalla Sekigahara


Junto a la batalla de Dan-no-ura, que enfrentó en 1185 al clan Minamoto contra el Taira, la batalla de Sekigahara (1600) que enfrentó al denominado «ejército del Este» con el «ejército del Oeste», fue una de las más decisivas para la historia de Japón, ya que la victoria de Tokugawa Ieyasu dio inicio al conocido período Edo, el último antes de la Restauración Meiji de 1868 y la apertura del país a occidente.

Antecedentes

Tras la gran traición que sufrió Oda Nobunaga por parte de Akechi Mitsuhide, que dio lugar a su suicidio por seppuku en el templo Honno-ji, fue uno de sus generales más importantes, y vengador de su memoria, Toyotomi Hideyoshi, quien se convertiría en gobernador de Japón durante varios años. Este había conseguido, a golpe de katana, ampliar las conquistas que había iniciado Nobunaga y con ello, «pacificado» grandes territorios de la zona central de Japón.

Con la muerte de Hideyoshi se creó un gran vacío de poder que llevó a sus seguidores a enfrentarse en dos grandes bandos. Tokugawa Ieyasu, tras morir el taikō, había comenzado a tejer una red de alianzas, lo cual hizo que Ishida Mitsunari montase a su alrededor a un grupo de descontentos ante los movimientos de Ieyasu para hacerse con el poder. Todo este choque de intereses proviene originalmente del «Consejo de los cinco regentes» que Hideyoshi había conformado antes de morir, consciente como era de las disputas que se ocasionarían tras su desaparición. Así, Ishida Mitsunari y sus aliados estarían defendiendo las últimas voluntades de Hideyoshi para que su hijo fuera el que le sucediera, mientras que Tokugawa Ieyasu, junto con sus aliados, quería hacerse con el control del gobierno del país.

Todo esto desembocó en el estado de guerra, para el cual todos los daimyō se vieron implicados en el conflicto, ya dentro del «ejército del Oeste» de Mitsunari o en el «ejército del Este» de Tokugawa.

La batalla de Sekigahara (21/10/1600)

Imagen batalla Sekigahara

El decisivo choque de fuerzas se dio finalmente cerca del pueblo conocido como Sekigahara, de ahí el nombre de la batalla. Antes de esta, le habían precedido varias escaramuzas y asedios como el del castillo de Fushimo, el de Ueda o el Ōtsu. 

Tras haber desechado la idea de un ataque nocturno, Ishida Mitsunari decidió que era mejor retirarse hasta Sekigahara, ya que consideraba que aquella zona le reportaría más beneficios a la hora de su enfrentamiento contra las tropas de Tokugawa Ieyasu. Este, sobre la media noche, recibió la noticia sobre la nueva ubicación de la batalla, por lo que movilizó a su ejército y ambos llegaron, más o menos, al mismo tiempo, ya de madrugada.

La batalla se inició con un ataque relámpago por parte de treinta órdenes de Li Naomasa, que atacaron las posiciones de Ukita Hideie, llegando a alcanzar las líneas del clan Shimazu. Mientras cerca de unos 20.000 hombres de las fuerzas de Kuroda Nagamasa, Tanaka Yoshimasa, Hosoaka Tadaoki, Katō Yoshiaki y Tsutsui Sadatsugu cargaron contra el puesto de control de Mitsunari, por lo que se creó alrededor de él una defensa improvisada con hombres de Sakon Shima y Sato Igamo, lo cual permitió resistir en su posición a Mitsunari. 

Al ver la fuerza de ataque del «ejército del Este», Mitsunari decidió utilizar cinco caños, un arma poco común en aquel entonces en Japón, con lo que consiguió que las tropas enemigas se replegaran. Acto seguido, ordenó atacar las posiciones de Tanaka Yoshimasa, pero las fuerzas de Katō Yoshiaki y de Hosokawa Tadaoki reaccionaron a tiempo y obligaron a los hombres de Mitsunari volver a posiciones defensivas. 

Sobre las diez de la mañana, Tokugawa Ieyasu decidió adelantarse hasta su enemigo, por lo que Mitsunari, que estaba sufriendo la falta de hombres debido a la baja lealtad de algunos de sus generales, pidió ayuda a Shimazu Yoshihiro, aunque debido a un malentendido con el mensaje, se negó a entrar en combate. Esto ocasionó la pérdida de un gran número de efectivos, dependiendo de las fuerzas del clan Mōri y de las tropas de Kobayakawa Hideaki, que tenían que cargar colina abajo y arrasar la línea Tokugawa. Este, sin embargo, se decidió por atacar a Ōtani Yoshitsugu, «traicionando» y dejando vendido al «ejército del Oeste». A pesar de que Yoshitsugu contaba con la eventual traición de Hideaki, el ataque fue demasiado efectivo y, viendo la derrota, pidió a un vasallo que le cortara la cabeza y la escondiera a fin de que no sirviera de trofeo para el enemigo. 

Tras esta traición y derrota, el «ejército del Oeste» perdió del todo la moral y entró en desbandada. Mitsunari, rodeado solo de algunos de sus generales, decidió huir a las montañas. Con ello, Ieyasu, a las dos de la tarde, declaró la guerra terminada. 

Bibliografía

WIKIPEDIA: 

  • La batalla de Sekigahara. https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Sekigahara (consultada el 18/02/2021)



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