Samuráis en videojuegos


Desde la creación de las primeras consolas de videojuegos existieron entregas de la temática samurái, ninjas y ronines, el amplio espectro de recreativas era un campo muy fértil para narrar aventuras donde casi no existía otro guión que vengarnos por alguna injuria o muerte de clan, familia, etc. Inicialmente con tramas y trazos poco elaborados por la limitación propia de los años, la jugabilidad era lo rentable, sólo se necesitaban ganas y con un par de botones (o joystick) el divertimento estaba asegurado. Años y nuevas videoconsolas nos otorgaron horas de diversión, pasen y lean…

No podíamos empezar de otra manera, «Samurai Shodown» es algo clásico y conocido en el ambiente, referente que tomó la iniciativa al combinar la jugabilidad de Street  Fighter pero en un decorado de espadas en plena era feudal. Honor, monstruos, mitologías y sangre en un título arcade de 1993 que fue adaptado a casi toda consola existente y fue el rey indiscutido por varios años, con numerosas secuelas que aportaban nuevos personajes, algunos basados libremente en figuras históricas.


Viendo el potencial del género, la misma empresa SNK sacó en 1997 «The Last Blade» donde la acción trascurre durante la era de Bakumatsu e incorpora la mitología japonesa en la trama. La isla del sol naciente es la que posee la mayor parte de los guerreros, pero incluyen a China y Rusia en este título. Tuvo su remasterización para XBox, PS3, PS4 y PC.

De los mismos creadores y diseñadores de «Tenchu» (excelente producto, no obstante, al estar enfocado más en el universo ninja, no se le puede incluir aquí. Se basa principalmente en el sigilo y misiones ocultas) saldría «Onimusha», orientado en el 1560 periodo del Sengoku Jidai. Japón tiene constantes guerras por unificar sus reinos y lo sobrenatural es la base del guion, Akechi Samanosuke escoge ser un ronin antes que cometer sepukku, aunque volverá para ayudar a la hija de su Señor muerto y a la vez redimir su honor, contando con varias espadas y un guante mágico para enfrentar al Rey de los demonios.

Más conocido fue su secuela «Onimusha 2: Samurai's Destiny» en donde hace presencia Jubei Yagyu, quien jura vengarse de Oda, malviviente que masacró a su pueblo en ausencia del jugador. Con más personajes jugables y mejoras, ganó en el 2002 el «Premio a la excelencia».


Finalizamos la andadura de la PS2 con otro entretenimiento: «Way of the Samurai» permite que las acciones ramifiquen el curso de la historia, todo en los años del comienzo de la Era Meiji. Y no es broma, ayudar a alguien en peligro, observar desde lejos o ignorar eventos dan como resultado que los aldeanos confíen o «escupan en el suelo» cuando entramos a las locaciones, con lo que se obtienen seis diferentes finales.

 

Vamos a algo un poco más cercano, en concreto «Samurai Warriors 4», juego que vapulea con su género Hack and slash, léase jugador contra infinidad de rivales en donde prima la acción constante. Mostrando libremente eventos reales podemos acceder al año 1555 y finaliza en 1615, tiempo a través del que podemos manejar a más de 50 figuras.

«Shadow Tactics: Blades of the Shogun» usa el sistema de turnos y es bastante difícil, pero gratificante. Otra opción, si lo nuestro es la estrategia y la paciencia, es «Nobunaga's Sengoku Risshiden», donde se mezcla la lealtad de los soldados, impuestos de feudos, conquistas, cómo somos vistos por los campesinos, etc.

Recursos y territorios se mezclan temporalmente en «For Honor», así visualizamos a la facción de los vikingos, Wu lin (China), Caballeros, y los esperados Samuráis donde manejamos al Imperio del Amanecer con armas tales  como nodachi, kanabo, naginata, masakari (hacha) y las infaltables katanas.

Los gráficos y la presencia de varias subfacciones catapultaron este juego a la cima, aunque el ambiente de la acción está encaminado hacia la fantasía.

Maji de Watashi ni Koi Shinasai! (Majikoi) y ChuSingura46+1 S sólo son excusas camufladas como videojuegos para ver masacrada la rica historia nipona. El relato de 47 Ronin aquí es decorativo y el objetivo es conocer de cerca a las chicas combatientes. Menos vergüenza (aunque es recomendable también pasarlo por alto) da el otome «Hakuoki: Kyoto Winds» donde la samurái Chizuru se infiltra en el Shinsengumi para reencontrar a su desaparecido padre. Realmente he probado varias novelas visuales, pero de temática exclusivamente samurái no he hallado nada decente, sí en novela cinética (sin opciones) donde Wander no More resalta por sus dibujos artísticos, un cuento corto que se puede pasar fácilmente en una hora, minutos más, minutos menos.


«Katana Kami: A Way of the Samurai Story» es detallista, simula al antiguo Diablo y tiene infinidad de minutos para darle duro al joystick. Entretenido como rol pero personalmente no es la octava maravilla como lo anunciaron.

Y algo muy difícil ¿puede encontrarse una pieza existente para dispositivos de realidad virtual? claro que posible y ambientado en la Era Edo, una joyita «Samurai Sword VR».

Experimental e indie es muy útil acordarnos de este nombre «Inked», una aventura de tinta sobre papel en donde rescatamos a nuestro amor a través de un cómic, mezcla de plataforma y puzzle, con inclusión de idiomas al alemán, francés, inglés, italiano, portugués y español. Pocas horas y bastante adictivo.

La guerra y la paz invaden la pantalla con Tale of Ronin, la psicología se une a un apartado de paletas de grises que dan una nueva forma de juego. Algo a detallar es que, si llegáramos a ser vencidos, la historia continúa a través de la vista de otro compañero.

Y si queremos sólo patear traseros y que el sabor de la sangre inunde nuestra espada,  Super Samurai Rampage cumple con creces el objetivo. Avanzarás en un estilo retro, rápido y con todo el folclore nipón a través de niveles pixelados. ¿Guión? No existe, pero la diversión es segura; disponible en PC y Android.

 

En PS4 retornamos a lo sobrenatural y se añade pizcas de eventos históricos con «Nioh» al relatarnos la vida de William Adams, marinero inglés que en el futuro sería uno de los poquísimos samuráis occidentales. Yokais y otras deidades malignas quieren destruir al país y Williams da protección mientras sube sus habilidades de lucha. Es el año 1600 y las políticas expansionistas tienen su apogeo mientras la política y religión de cada país intentan influenciar al conjunto de islas de Oriente.

Seguramente muchos han escuchado «Ghost of Tsushima», donde el código del bushido tiene sus vueltas de tuerca cuando tu grupo es arrasado por el mal. ¿La venganza? Tu motivación principal. ¿Honor? Se intenta. ¿Sangre? Mucha. Los eventos nos transportan a 1274, donde Sakai ve a las poderosas fuerzas mongolas diezmando a quien ose solamente mirar mal a los invasores. Las técnicas ancestrales ya no tienen validez y ahora nuestro personaje deberá aprender otras ramas del camino samurái para liberar a los habitantes de su poblado.

Con varios premios de renombre se encamina a ser un clásico por su historia realista y adulta.

Como casi toda entrega de espadas, los valores del camino del guerrero quedan distorsionados, la lealtad es sacrificada y muchos excepcionales guerreros finalizan en su mayoría como ronin, que tienen como meta devolver los agravios de clanes rivales, asesinatos de familiares o, en menor caso, medirse con antagonistas fuertes y probar la ambición de la victoria.


Su reputación intachable y lealtad es mostrada con respeto si son afines a un amo, sin embargo, los juegos donde manejamos a los caídos en desgracia también  nos dan la cara opuesta de la moneda y no es inusual hallar juegos donde somos la escoria (y las entregas para recuperar el respeto o subir de escalafón son abundantes).

Probablemente me olvidé de muchos otros que quedaron en la retina de los gamers, dado que hay cientos de títulos con guiones con filosofía, valores morales y peleas de igual a igual, hasta katanas encantadas, onis que dominan Oriente y vagabundos sin amo con buen corazón que ayudan a campesinos ¿cuál es tu estilo de pelea? ¡Nos vemos en otro número!

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