¿Le temes a la oscuridad?


25 de octubre de 1991. Nickelodeon sacaba como un especial de Halloween un piloto sobre un grupo de chicos hablando de un cuento estrafalario y fantasioso. La idea tuvo una gran aceptación del público y con ello nacería una serie que seguiría el hilo al estilo «Cuentos asombrosos» (de Spielberg, aunque sin el presupuesto) la antigua «Dimensión desconocida» o la archiconocida «Tales from the crypt». Bienvenidos a la nostalgia, pasen y pónganse cómodos para «¿Le temes a la oscuridad?»

Teniendo a favor a los televidentes y a la crítica, esta serie noventera por excelencia nos mostraba a La Sociedad de la Medianoche, un grupo de adolescentes que se reunían una vez a la semana en torno a una fogata para intercambiar historias de terror.

Sometiéndolo a la aprobación y largando unos polvos al fuego, cada individuo tenía asignado un día y narraban hechos sobrenaturales, cuentos antiguos, fenómenos con demonios y fantasmas, extraterrestres, seres mágicos y demás horrores propios de leyendas. Así, cada participante destacaba en un campo y podía explayarse con su versión del cuento escogido.

Mitos urbanos también caen en la lista de relatos, con pequeñas modificaciones, pero siempre mencionando de dónde proceden. Ejemplos como fantasmas que no resolvieron sus metas cuando estaban vivos o variaciones de la novela de «La pata de Mono», clásicos de entes que quieren venganza, vampiros y un sinfín de fábulas conocidas.

Cada personaje también tiene una pequeña historia personal que puede hacer rememorar lo que se contará en esas noches oscuras, tomando los valores como moralidad, integridad o amistad como temas recurrentes, así también como el perdón o el arrepentimiento de alguna acción no honrosa. Y si bien se detalla el horror de forma entusiasta la comedia también tiene su cuota, generalmente en algunas interpretaciones que tienen lugar dentro de la aventura.

Así visualizamos a Sardo (se dice «Sardó», acento en la ó por favor), vendedor charlatán que malvende algunas pertenencias sin conocer su valor real ni el poder oculto del objeto, con consecuencias desagradables, aunque personalmente prefiero al Doctor Vink («¡y no soy loco!») por la calidad del guion. Este ser se reparte entre mago, cocinero, director de cine o científico demente, en casi toda escena que salga será el antagonista y prácticamente opaca al personaje de bien, un hombre malvado que disfruta de sus ideas y las intenta llevar a la práctica, a veces con bastante suerte.

Peligros del pasado que aún no están resueltos, amores incondicionales, cuentos de hadas adaptados a la vida moderna, aliens, todo con un marco de fantasía:   se debe hacer el bien si no queremos que el karma nos regrese las malas acciones.

Varios famosos tuvieron cameos en algunos episodios, hallamos a Bobcat Goldthwait, Jennifer Irwin, Melissa Joan Hart (actriz que sería conocida principalmente por interpretar a «Sabrina, la bruja adolescente») ,Neve Campbell,  Bárbara Eve Harris y a Danny Cooksey, actor más conocido por poner su voz aunque siempre será recordado como Tim, el amigo de John Connor en «Terminator 2», donde hace tiempo para que el futuro salvador de la humanidad pueda escapar.


A destacar algunos cuentos: «La Historia de la locura de medianoche», «Música en la oscuridad», «El Apartamento 214», «El relato de la chica de sus sueños», «Las almas capturadas» muchos son para rememorar o visionar por primera vez sin excepción. ¡y no soy loco!

En el 2019 hubo un reinicio de la serie en una miniserie de 3 episodios donde nos muestran a Rachel, joven que llega a la ciudad e ingresa a una nueva secundaria con malos resultados para hacer amistades. Sin embargo, su interés por el terror y lo oculto la hacen candidata para ingresar a la Sociedad de Medianoche, grupo de aficionados donde se sentirá acompañada. Con una mirada renovada esta vez las pesadillas pareciera que amenazan y traspasan hacia la vida real.

«Declaro terminada esta reunión de la Sociedad de la medianoche»



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