Dulces japoneses para Halloween

Por Dita

Aquellos que se quejan por las incipientes celebraciones de Halloween en nuestro país alegando que «son fiestas extranjeras», pueden dar gracias de haber nacido aquí y no en Japón. Allí podría darles un parraque cuando vieran que se dedican a asumir alegremente cuanta fiesta se ponga a su alcance, sin preocuparse de motivos culturales. Así, en un país que no tiene raíces cristianas, han adaptado la Navidad, celebran San Valentín y, aunque tampoco tengas raíces célticas, celebran la fiesta de Halloween, aunque -también hay que decirlo- a su manera particular.

                Para ponernos en situación: los primeros en celebrar y dar popularidad a esta festividad fueron los parques temáticos en general y el DisneyLand Tokio en particular. Durante la década de los noventa, hicieron conocida esta fiesta decorando el parque con los motivos terrorífico-humorísticos propios de la misma, celebrando el ya tradicional desfile de zombis, ofreciendo descuentos y eventos temáticos, etc. Poco a poco, la celebración ganó notoriedad y salió del parque a las calles, aunque no como se usa en occidente. Debido a la extrema educación nipona y su perenne deseo de no molestar al prójimo, allí no se hace el «truco o trato» tan común en los países anglosajones y que también aquí se hace con cada vez mayor frecuencia. En su lugar, Halloween es una fiesta destinada sobre todo a los jóvenes adultos, y son las cafeterías, los bares y discotecas (amén de las tiendas de disfraces y parafernalia terrorífica) los que sacan mayor tajada de la celebración. ¿Significa esto que solo hay bebercio y no hay dulces típicos en esta temporada? ¡Nada más lejos de la realidad! Los japoneses, grandes amantes de la confitería, adaptan todos sus locales gastronómicos para deleitar a sus clientes con dulces de todo tipo. 

Tartas sangrientas.


                La tarta sangrienta merece un apartado por derecho propio. Por más que la mayor parte de restaurantes japoneses vistan de bonito a sus postres en esta época, la Tarta Sangrienta del Hilton Tokio Hotel (uno de los más caros de la ciudad) se ha hecho representativa de la misma al ser uno de los primeros postres que se sirvieron con esta temática fuera de los parques de atracciones. Se trata de una jugosa tarta de queso blanco, hábilmente decorada con sirope de fresas para producirle el efecto de salpicaduras de sangre. En el mismo hotel, el buffet nos obsequiará con los cupcakes de ojos, la tarta de telaraña (un pastel de calabaza con un delicioso glaseado brillante de color naranja rematado por una red de caramelo), o los dedos de hojaldre y almendra. 

Kit-Kat’s de Halloween.

                Las chocolatinas Kit-Kat son enormemente populares en Japón y a pesar de que allí tienen infinidad de sabores que no se encuentran en las tiendas de otros lugares del mundo (como té verde, sake o wasabi), algunos son estacionales y se limitan a una época concreta del año, como el de sakura (flor de cerezo). Obviamente, Nestlé no iba a dejar pasar la oportunidad de vender chocolatinas de edición limitada en una época del año como esta. Así, ahora podemos encontrar Kit-Kat de pastel de calabaza, de tarta de queso, o de «poción de brujas» (mejor que no especulemos acerca de qué puede llevar eso). Los golosos -como yo- no debéis desesperaros: estos sabores quizá no los encontremos en el colmado de la esquina, pero hay varias tiendas por internet, como Japonshop o Amazon, donde podremos conseguirlos fácilmente. 

Galletas de mantequilla y fondant.

                Un gran clásico que ha alcanzado un protagonismo especial en los últimos años han sido las galletas de mantequilla decoradas con fondant (pasta de azúcar). Mientras que en otras épocas del año es fácil verlas con decoración de flores o pastelitos, durante el otoño solemos encontrarlas decoradas como calabazas, sombreros de brujas, arañas, gatitos negros y motivos similares. Son muy populares en las pastelerías y cafeterías de Japón, y su precio es directamente proporcional a su contenido calórico, así que ojito con ellas. 

Caramelos.

                Que la fiesta en sí sea sobre todo para jóvenes adultos, no implica que los niños estén excluidos ni mucho menos. Mientras que en los colegios suelen hacer pequeñas fiestas de disfraces, en todos los supermercados y tiendas de conveniencia encontraremos cajas, bolsas y cucuruchos repletos de dulces y chuches para los más pequeños de la casa, aunque lo más especial que suelen tener, es el empaquetado, decorado con motivos cómicos de la fiesta, y quizá que incluyan algún pequeño juguetito, peluche o alguna sencilla manualidad. Por lo demás, suelen ser caramelos de sabores que podemos encontrar el resto del año. No obstante, en los últimos años se ha puesto de moda incluir en los paquetes los dulces de nata «Candy Corn», tan populares en Norteamérica, que son pequeños caramelitos blandos hechos a base de nata y jarabe de maíz y que tienen la forma de un grano de mazorca. 

Bebidas.             



                En las cafeterías de cadenas industriales como Starbucks o McDonald no dudan en hacer bebidas de sabores especiales en esta época, y la mayor parte de ellas con un contenido en sacarosa que puede hacernos ver elefantes rosas, pero cuya llamativa apariencia y exotismo de sabor, harán irresistibles. Una de estas bebidas es el zumo de calabaza o la cerveza de mantequilla (ambas inspiradas en Harry Potter. Y aunque la cerveza de mantequilla se puede encontrar embotellada con base de «cream soda», la que se sirve en estos establecimientos no es esa. Esta tiene base de leche condensada o de dulce de leche y lleva mantequilla natural). En los Starbucks es común encontrar los especiales Bruja y Princesa (batidos de chocolate y fresa respectivamente), con un gran copete de nata montada y sirope, o el Fiesta Sangrienta, que debe su nombre a su color rojo, debido a que mezcla leche caliente y espumosa con bizcocho de terciopelo rojo y pedacitos de galletas Oreo. Una cena completa, vamos.

               En las cafeterías fuera de las franquicias también se ofrecen bebidas con motivo de la celebración, como el batido de crema de calabaza dulce, el café con motivos impresos en la crema, o los batidos de colores chillones. Cada casa tiene su especialidad. Apartado especial merecen los tés, en cuyo consumo son tan pródigos los japoneses. Los «tés de Halloween» son tés verdes o rojos mezclados con ingredientes típicos otoñales, como castaña desecada, calabaza dulce, manzana e higos deshidratados, canela, etc. Ofrecen la opción más saludable de todas, pero la verdad, si vais a Japón en Halloween, deberían ser una opción más y no una sustitución de todo lo citado. Vamos, si después de todo esto, me decís que vais a Japón para Halloween y no probáis todos los dulces y bebidas que tengáis a vuestro alcance, dadme el pasaje a mí, porque estáis viajando mal. ¡Kampai!

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