Djinn


«Todo emana del cuerpo, todo vuelve al cuerpo. Cuerpos exhibidos en el harén, cuerpos desgarrados en el campo de batalla. Cuerpos deseados, cuerpos abandonados».


Descubrir entre todo lo publicado por las editoriales españolas algo que pudiera llamar sinceramente mi atención en todos estos años en los que he sido lectora de diversos tipos de cómics es algo raro para mí, inusual y extraño el poder sentir como me sumerjo en una historia interesante y bien hilada, que no cae en los diversos tópicos de los que parece beber un género que en raras ocasiones da sorpresas. Djinn no es una obra actual, tiene ya sus años, más de 10 desde que se publicó por primera vez allá el 2001. Hace tiempo que Norma Editorial acabó de publicarla en 10 tomos en encuadernación rústica y con una cuidada edición con 48 páginas a todo color. Incluso, de forma reciente, publicó una edición de lujo que va a recopilar los arcos argumentales. En estas ediciones pudimos observar en primera instancia la maravilla gráfica que se desprenden de los lápices de Ana Miralles y transportarnos hacia el místico y fantástico mundo de la Djinn.

Mi primer acercamiento a esta obra fue meramente visual. Por gustos personales, toda la temática oriental tiende a atraerme y el primer tomo de Djinn, con esa Jade en medio del harén vestida simplemente con un velo negro, llamó fuertemente mi atención. Así pues lo primero de lo que podríamos hablar sería del estilo gráfico del autora. Ana Miralles lleva años dibujando y a cuenta de una excelente trayectoria en el mundillo, y en esta obra nos regala el espectacular mundo de Jade, la favorita del sultán, en unos diseños de personajes reales, conmovedores y que parece que vayan a salirse de las propias escenas, primorosamente decoradas.

La historia de Jade, nuestra protagonista, transcurre en dos grandes arcos, el que podríamos denominar como Turquía u Oriente y el de África. A su vez la historia está contada a dos tiempos, el de la propia Jade y el de su nieta que, varios años después, intenta averiguar el qué y el cómo de todo lo que su ilustre antepasada realizó. Y es que en Kim arde la sangre de la djinn que hace que su pasado y su presente, la vida de su abuela Jade y la suya propia se entrelacen.

Si bien en el arco de Turquía conocemos los intríngulis políticos y los tejemanejes del sultán antes de la Primera Guerra Mundial en el que Jade jugará un importante papel seduciendo a diplomático inglés y señora, es en la segunda parte de la historia cuando nos ponemos místicos y en la que la protagonista pasada desaparecerá por siempre, convertida en leyenda.

El culpable de argumento tan absorbente que apenas deja respirar entre acción y acción es Jean Dufaux, que en estos lares hispanos apenas es conocido. Y es que para nuestra desgracia, existe una verdadera brecha de momento infranqueable, que no insalvable, entre nuestros vecinos norteños y las editoriales españolas, a pesar del buen trabajo patrio que se está realizando. Dufaux es un estupendísimo guionista conocido sobre todo en el mundo del cómic franco-belga y es autor de obras conocidas tales como Murena, La Emperatriz Roja, Jessica Blandy o Sade, entre una larga y extensa lista de la cual apenas hemos visto algunas muestras en España, editado, sobre todo, por Norma Editorial y por Glènat.


¿Es entonces Djinn, un cómic recomendable? Definitivamente, sí. Una bella obra que no solo destaca por un argumento perfectamente hilado, que quizás peca de fantasioso en el segundo arco argumental importante, pero que encaja y sobre todo por el estupendo trabajo de la dibujante, Ana Miralles, que recibió su bien merecido premio por esta obra en el XXVII Salón Internacional del Cómic de Barcelona, uno de los más prestigiosos de España. Vale la pena al menos darle la oportunidad al primer tomo y dejarse atrapar por las sensuales redes de Jade.

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