Ride your Wave



Chico conoce chica. Chico y chica se enamoran. Chico muere inesperadamente en trágicas circunstancias. ¿Fin? No exactamente.

            La primera parte, o prólogo, de Ride your Wave funciona como un romance tradicional que bordea en el exceso del color rosa. Hinako es una joven surfista que vuelve al amado pueblo costero de su infancia para estudiar oceanografía, donde es rescatada por Minato, un joven y apuesto bombero, cuando un accidente ocasiona un incendio en el edificio de apartamentos donde ella vive. Con la excusa de tener clases de surf, él logra acercarse a ella y con el paso de los días, no tardarán en convertirse una pareja inseparable de las que provocan ataques diabéticos a su paso.

            A priori, este planteamiento parece sospechosamente normal y predecible como para ser un largometraje dirigido por Yuasa y compañía. Tomando en cuenta algunos de los hits animados de los últimos años, es difícil culparles por intentar ser un poco más normales y comerciales, a pesar de que ello implique sacrificar elementos que son marca de la casa, como la combinación de diferentes estilos visuales (lo cual no quiere decir que la animación no sea impecable) y un humor absolutamente surrealista. Aunque siguen presentes en cierta medida, ya que sólo a ellos se le puede ocurrir momentazos como un diálogo con la taza del WC en medio de un drama romántico, por momentos parece que estamos presenciando una obra firmada por otros.


            Dado que el surf se convierte en el nexo de unión para ambos, montar la ola es empleado en sus conversaciones como un eufemismo de fuerza e independencia. Hinako está arropada por la seguridad que le brinda su fuerte, trabajadora y responsable pareja, pero antes de dar otro paso en su compromiso, ella expresa el deseo de ser fuerte e independiente por sí misma y no ser una carga para él, debido a las inseguridades de ella respecto a qué hacer con su futuro. El destino no tardará en darle una cruel respuesta, cuando la parca decida arrebatarle inesperadamente a su amado Minato.

            Es aquí donde nos embarcamos en el proceso del duelo de Hinako y dejamos atrás las ñoñeces (al menos en su mayor parte). Sin embargo, su ausencia no es demasiado prolongada. La fuerza del amor de ultratumba, unido al deber que él siente por cuidar y guiar a su amada hacen que el espíritu de Minato no tarde en manifestarse frente a Hinako, apareciendo en cualquier contenedor de agua (sea un vaso, un estanque o incluso la bañera) cuando ella entona la canción favorita de ambos. La tragicomedia no se hace esperar cuando la repentina felicidad de ella y sospechosos comportamientos como hablar sola a un termo de agua y llevar un flotador gigante transparente lleno de agua a todas partes encienda todas las alarmas en su entorno y eventualmente obliguen a Hinako a tomar una decisión sobre cómo «montar su propia ola» y finalmente tomar las riendas de su futuro.



            No hay una única manera de lidiar con el trauma de la muerte de un ser amado. Sentimientos como la rabia, el miedo, la desolación o incredulidad no siguen un orden lógico ni discriminan entre aparecer por separado o a la vez o en oleadas de diferentes permutaciones. Entender que la muerte existe es uno de los ritos obligatorios de nuestro crecimiento y maduración y no por ello la experiencia deja de ser algo complicado. Ride your Wave hace un buen trabajo de representación de ese tumulto ilógico de emociones que nos abruman mientras buscamos recomponer nuestras piezas. Incluso en los momentos en los que el realismo mágico hace acto de presencia, en ocasiones sirven de alegoría de cómo los bandazos de nuestra lógica interna en momentos de crisis pueden hacernos parecer como dementes ante el resto del mundo. En términos de historia, hubiera incluso funcionado con mayor fuerza si el guion hubiera optado por mantener la ambigüedad de la existencia del espíritu acuático y dejar a la audiencia decidir si la manifestación era real o no.

 Ficha Técnica 

Nombre Original: Eizōken ni wa Te o Dasu na!
Director: Masaaki Yuasa
Estudio: Science Saru
Año: 2020
Género: Seinen

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