Gisaeng o Kisaeng, las cortesanas de Corea


Imagen de Hyewon pungsokdo de Shin Yunbok®


Aunque se cree que las Kisaeng/Gisaeng (기생), también llamadas Ginyeo (기녀), existían antes, probablemente en el período Silla (57 AC.-935 DC) conocidas como wonhwa y que eran designadas de entre la clase aristocrática, con un origen muy distinto a las kisaeng; lo cierto es que su aparición documentada data del período de la Dinastía Goryeo (s.X, 900-1300DC) y los coreanos no están especialmente orgullosos por las connotaciones que les han dado los occidentales que, al igual que las Geishas, mantienen ese "halo de prostitución" que deja atrás su verdadera vocación.

Había tres formas en que una niña podía llegar a ser Kisaeng: nacer de una madre que era Kisaeng (la casta se heredaba), que su familia la vendiera por no poder mantenerla o que recalara allí siendo de clase alta pero habiendo infringido alguna de las rígidas reglas coreanas.

Si bien la primera era educada desde la temprana edad de 8 años (más o menos) para debutar a los 16, las otras dos opciones podían serlo a cualquier edad y sí que podían verse abocadas a la prostitución simplemente para poder comer.


Al igual que las Geishas, su carrera solía finalizar a los 20 años y lo más inteligente era encontrar a un hombre rico y pasar a ser concubinas, el que se conoce como Gibu (기부) viviendo bajo su protección. Durante la era Joseon (1392-1897) el sistema de los Gibu pasó a ser más o menos universal.

A pesar de tener acceso a la mejor cultura y ser artistas de conversación, canto, baile o poesía entre otras, recordemos que no dejaban de ser esclavas con una paradoja: la máxima cultura para el escalafón más bajo (llamado cheonmin 전민 o vulgo. La casta más baja de la sociedad coreana). Con todo lo que sabían, no podían huir de esa vida y estaban condenadas a entretener a la clase alta sin aspirar a ser una de ellos; no obstante, influyeron en la política y asuntos gubernamentales y en el Gijeok donde trabajaban, se gestaban reuniones de los más altos mandatarios.

En el año 1650, todas las Kisaeng se convirtieron en esclavas del gobierno. Éstas eran conocidas como gwan-gi o las Kisaeng de la oficina. Bajo la ley su rol no incluía el servicio sexual al funcionario, quien podía ser castigado severamente si llegaba a vincularse con las Kisaeng aunque se conocen historias que se saltaban la ley establecida.


El el año 1895 se instauró la Reforma Gabo (Gabo Gyeongjang) que abolió el sistema de clases instaurado por la dinastía Joseon, todas fueron liberadas pero la mayoría continuaron como artistas o prostitutas, pero sin ningún status denigrante.

Aprendían música, poesía, dibujo, danza, confección y medicina, en una rígida formación. Se ostentaban tres rangos: las de primer nivel aprendían en los Gyobang, que eran escuelas especiales de poesía, danza, música y arte. La más importante estaba en Pyongyang y cuando salían de allí, trabajaban para el Palacio. Esto fue así hasta el período de colonización japonés (1910-1945) cuyas instituciones pasaron a llamarse Gwonbeon.

Pero contribuyeron mucho con la literatura, especialmente con la poesía ya que dieron paso a un estilo propio denominado shijo (시조), que es un tipo de poesía tradicional que consta de 44 a 46 sílabas y que se usaba normalmente para declarar su amor a los nobles o eruditos con los que mantenían relaciones secretas. Muchos de los pansoris (판소리) (Música tradicional coreana) están inspirados en sus vivencias.

Durante la época de máximo esplendor, a principios del s. XX, a pesar de que empezaban los ideales del Neoconfucionismo que no veían con buenos ojos la filosofía kisaeng, lo cierto es que no se logró por el miedo a que los hombres cometieran graves crímenes sexuales. Se les impuso la condición de segunda esposa.

En 1910 durante la invasión japonesa, pasaron a ser simplemente prostitutas y les quitaron los privilegios, cerrando todos los antiguos locales de kisaeng y negándoles hasta el derecho a residir en PyongYang.

Algunas de las kisaeng más famosas fueron Eowudong (filósofa del s. XV), Seolmae, Hwang Jin Yi (poetisa muy reputada del s. XVI) o Non Gae (conocida por asesinar a un general japonés. Finales del s. XVI).

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