La rosa de Versalles


La rosa de Versalles (ベルサイユのばら Berusaiyu no Bara), o también conocida como Lady Oscar es un shôjo histórico de Riyoko Ikeda que tiene como añadido ser uno de los mangas que asentaron las bases del género tal y como se conoce en la actualidad. Partiendo del hecho que estaba realizado para un público que apenas conocía la historia japonesa y que está realizado en 1972, muchos de sus enfoques y planteamientos pueden parecernos un poco exagerados. Sin embargo, gracias a la madurez de esos mismos enfoques, la historia transciende a otros públicos, y la convierten en el clásico que es hoy en día.

Actualizamos esta reseña del 2014 a fecha de abril del 2020 con motivo de la edición anunciada por la editorial española ECC, ya disponible en librerías especializadas. 


Sinopsis

Óscar y María Antonieta en los buenos tiempos. Inocentes, no sabía lo que les esperaba...

La historia comienza con el nacimiento en 1755 de los tres personajes principales, los cuales estarán ligados los unos a los otros en un futuro próximo: la princesa María Antonieta, hija de la emperatriz de Austria, María Teresa, y futura reina de Francia; Hans Axel von Fersen, hijo de una familia noble de Suecia y futuro amante de María Antonieta; y Oscar François de Jarjayes, última hija de un noble francés, que hará que la pequeña se haga pasar por hombre ya que no tiene ningún hijo varón. 

Cuando cumple 14 años, la princesa María Antonieta será enviada a Francia para casarse con el futuro Luis XVI y Oscar será designada por su padre como la responsable de velar por la seguridad de la real novia. Sin embargo, la joven princesa no parece acabar de encajar en la corte francesa y buscará formas de introducirse y crear amistades. En una escapada fuera del ambiente opresivo de Versalles, conocerá a Hans Axel von Fersen, con el coincidirá en un baile de disfraces, comenzando así los problemas sentimentales para los tres protagonistas, ya que María Antonieta y el noble sueco se enamorarán, con el serio problema de que ella está ya casada y con el heredero al trono, y que Oscar también se enamorará del noble, formándose así el consabido trío que no puede faltar en un buen shôjo, al cual se unirá el criado de Oscar, André, enamorado de su patrona. 


Opinión


Óscar dándolo todo.
¿Qué interés puede tener una obra de la cual ya conocemos su final? A pesar de saber que la obra concluirá con la Revolución Francesa y la muerte de María Antonieta, la gracia está precisamente en la construcción de la personalidad de los protagonistas. Si bien es cierto que el género shôjo es especialista en girar y volver a girar la trama, en especial la sentimental, para enganchar y sumergir al lector en una historia apasionada, la autora tiene el control absoluto de la tensión dramática en toda la obra, desde que comienza, hasta el gran final esperado por todos. Los recursos utilizados por Ikeda fueron copiados hasta la saciedad en posteriores obras de otras autoras y, para un consumidor habitual del género leer La rosa de Versalles puede no suponer más que una buena historia hecha manga. 

Sin embargo, en el momento de creación, supuso una gran innovación dentro del género shôjo. Su impacto en Occidente, gracias sobre todo a la posterior adaptación de la obra al anime, fue importante, en especial en Italia, donde se convirtió en todo un fenómeno. Además, permitió a muchos lectores introducirse a ese período histórico tan lleno de muerte y alboroto a algo más cercano y mucho más humano que lo que puede exponer un libro de texto. Así, las diferentes conjuras palaciegas, como el famoso caso del collar, explicado y adaptado por la autora según su propio interés, del cual se puede ver el impacto que tuvo en la trama, o la influencia de Madame du Barry sobre Luis XV son bien reflejadas en la historia y hacen entender a esos personajes como entes verdaderos, no como simples figuras desdibujadas en la historia. En la obra de Riyoko Ikeda podemos decir que tuvo una importantísima influencia Osamu Tezuka y Walt Disney. De Tezuka cogió principalmente el ritmo narrativo y el uso del humor para romper tensión, además de la ambigüedad sexual, como se puede observar perfectamente en su obra Ribbon no Kishi o La Princesa Caballero, temática completamente habitual en la narrativa japonesa y que adopta posibilidades de drama para que la autora pueda explotarlos. De Walt Disney la influencia gráfica del mundo de princesas que había creado en obras como Blancanieves o La Cenicienta y que vemos bien plasmado en el manga, sobre todo en los vaporosos vestidos, en los peinados y en el tratamiento de la mujer. 

Cabe también destacar que La rosa de Versalles ha pasado a la historia del manga también por el uso del género que emplea en sus viñetas y la construcción de los personajes que hace alrededor de ello, muy bien matizado con los arcos de evolución de los diferentes personajes que se va encontrando Óscar a lo largo de la historia. El cambio de rol de género al que se ve sometido la protagonista desde el inicio de la historia nos marca una protagonista diferente a los cánones de la época y que la hacen mucho mejor hilo conductor para poder explicar lo que la mangaka parecía querer decir de verdad: que no porque estuviera haciendo un shôjo no pudiera plantear temas profundos y una evolución interesante de la protagonista principal que va más allá del tema romántico. Para ello, y a pesar de la tragedia que vive, la autora utiliza el personaje de María Antonieta, donde la coloca como el arquetipo de mujer que desea amar y ser amada, pero si embargo, al travestir a Óscar, la desnuda un tanto de esas pulsiones románticas (aunque las tendrá) y, liberada, puede dirigir, aunque con un rol de hombre, la revolución francesa. 

La evolución del personaje de Óscar es una de las mejores que ha dado el manga en toda su historia. Todas sus dudas, todo lo que aprende y su forma constante de actuar bajo un código de honor la hace admirable en todo su viaje del héroe que sufre a lo largo de La rosa de Versalles, iniciándolo como una noble más hasta llegar a ser adalid de la revolución en pro del pueblo oprimido. Así que, quedarnos sólo con la lectura del drama romántico y drama histórico sería un tanto incorrecto, ya que este manga aguanta tantas relecturas como experiencia vital vaya uno teniendo, a pesar de que conozcamos de sobras cómo termina la historia.

En conclusión

La Rosa de Versalles es una gran obra de su género, un clásico con todas las palabras, con buen dibujo y guión, con unos personajes carismáticos y con una extensión más que aceptable. Ahora, podéis aprovechar que ECC ha sacado una edición nueva de este manga clásico, que gustará, si sabéis leer entre líneas, no sólo a lectores de shôjo, sino a un público más amplio. Eso sí, no esperéis exactitud histórica, aunque hay mucho y bien conseguido en ella. 

Lo mejor: El equilibrio entre todas las tramas, bien hiladas, que dan paso a un final lleno de altas dosis de dramatismo. 

Lo peor: La poca originalidad de la obra y el saber cómo van a terminar casi todos los personajes de antemano. 


Ficha Técnica




Nombre original: Berusaiyu no Bara(ベルサイユのばら)

Autor: Riyoko Ikeda

Año de publicación en el lugar de origen: 1972

Género: romance, drama.

Categoría: Shōjo

Volúmenes: 10 tankoubon en la edición original japonesa.

Editorial española: ECC

Precio: 7,95€ cada tomo.
 

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