Siempre me alegra saber que hay algunas editoriales que apuestan por los grandes clĆ”sicos del manga, que por uno u otro motivo, han permanecido sin ser publicados en nuestro paĆ­s. Estoy hablando de Moto Hagio, una de las mujeres que formaban parte del grupo de las «24 magnĆ­ficas» y de la editorial Tomodomo, que junto a Milky Way con su publicaciĆ³n de Keiko Takemiya, estĆ”n empezando a suplir esa carencia que sufrĆ­amos las que disfrutamos del manga clĆ”sico y no queremos recurrir al indestructible Tezuka, bien porque ya lo tenemos o bien porque no nos gusta.

                AsĆ­ pues, tengo entre manos «Catarsis», un tomo recopilatorio con varias historias que se alejan de la ciencia ficciĆ³n que ya pudimos ver en «¿QuiĆ©n es el undĆ©cimo pasajero?» y se acercan a una corriente costumbrista que se dio a raĆ­z de la publicaciĆ³n de la revista Garo, pero no por ello perdiendo ese toque de fantasĆ­a que ya pudimos ver.

                Dentro de este recopilatorio, publicado originalmente por Shogagukan en 2008, aunque muchos de los relatos que salen en este manga son incluso anteriores. Por ejemplo, su muy aclamado «Mitad» fue publicado en la revista Petit Flower en enero de 1984, o su conocido «La niƱa iguana» fue publicado en noviembre de 1991, tambiĆ©n en la Petit Flower.

PequeƱo trozo de la historia «Iguana Girl».
                Doce son las historias aquĆ­ recopiladas, muchas de ellas conocidas sobradamente, otras mĆ”s desconocidas. Por orden de Ć­ndice encontramos «Mitad», en donde una siamesa tiene que aprender a sobrevivir por su cuenta; «La niƱa iguana», en donde una niƱa se da cuenta que es una iguana, para disgusto de su madre; «Camuflaje de Ć”ngel», una chica empieza a salir con su profesor de la universidad; en «Las pastillas de ir a la escuela» un chico empieza a ver a todo el mundo un tanto cambiado; en «Al sol de la tarde», una mujer casada se plantea su matrimonio; en «El falso rey», un muchacho regresa a su reino, que dejĆ³ tiempo atrĆ”s; «El invernadero» cuenta la historia de una obsesiĆ³n con un fantasma; en «Marine» nos encontraremos con una historia de amor a travĆ©s del tiempo; en «Catarsis» veremos a un joven atormentado por un fantasma del pasado; en «El niƱo que volvĆ­a a casa» una familia intenta lidiar con la pĆ©rdida de un ser querido; en «Sayo se cose un yukata» veremos como una niƱa intenta mantener viva la ilusiĆ³n de su madre muerta; y en «Amigo K.» veremos un claro caso de «los que se pelean se desean».

                Ya hablĆ”bamos del tipo de estĆ©tica clĆ”sica de la que la autora hace gala en el cĆ³mic. Se trata de un tipo de dibujo muy setentero, que ha evolucionado poco, pero en el cual puede verse en algunos de los relatos mĆ”s actuales un trazo preciso y una excelente ejecuciĆ³n. AdemĆ”s, Moto Hagio maneja la construcciĆ³n de la historia mediante las viƱetas de forma encomiable, por lo cual nos encontramos con historias dinĆ”micas en las que, a travĆ©s de diferentes recursos basados en los entintados oscuros, las tramas y el uso de diferentes viƱetas nos trasmite mĆ”s allĆ” de lo que pueda hacer el argumento.

                «Catarsis» es una excelente opciĆ³n para conocer a Moto Hagio y su obra, con un extenso muestrario de historias cortas en donde podemos conocer el estilo de dibujo y la forma y variedad que la autora da a sus argumentos. Si os apetece leer algĆŗn manga de corte costumbrista, pero sin entrar en extensas colecciones, «Catarsis», un clĆ”sico del shōjo por una autora sorprendente e injustamente poco conocida en EspaƱa, es mĆ”s que una opciĆ³n, un must en vuestra mangateca.