Entrevista a Esther Lecina



Por Calistina

Esther Lecina cursó bellas artes en la Escola Masana y cuando llegó la ola Dragon Ball y otros animes a España, se unió al elenco de artistas que apostaban por el recién descubierto fenómeno manga. Tras las tiras de Monster, llega Erin, memorias de una mercenaria que queda incompleta por el cierre de la revista Shirase. Actualmente, Erin ha vuelto, así que sepamos algo más de la autora.

KZ- El manga y anime empiezan a pegar fuerte y la influencia es notoria en un nutrido grupo de autores, entre los que te incluimos. ¿Qué autor/a es el que te hace explotar la mente y decidirte por el cómic/manga?

EL-Para pensar en eso tengo que retroceder mucho en el tiempo, a cuando empecé a dibujar con estilo manga. Y en mi caso, sin duda, fue con Dragon Ball cuando descubrí el manga. A partir de ahí fue un no parar: 3x3 ojos, Ranma ½, Dominion Tank Police, Video Girl Ai, y un largo etc. Fue por eso que empecé a dibujar estilo manga, para imitar el estilo gráfico y la narrativa. Pero si me haces pensar en nombres de autores que me explotan la mente, sin duda son Rumiko Takahashi y Naoki Urusawa. Aunque a sus últimas obras les he perdido un poco la pista, siempre me ha gustado la manera en que tratan las historias y los personajes.

KZ- Cuánto ha llovido desde la Guru Guru y la Shirase. Ramsés, Erin y las tiras de Monster van cumpliendo años. ¿Cuál te fue más difícil sacar y por qué?

EL- Con Ramsés y Erin no había problema, ya que el formato de dos o cuatro páginas me permitía seguir una trama general. Así que cada mes tenía una idea más o menos clara de lo que tenía que pasar. Pero con Monster me costaba mucho más, creo que el problema fue que creé unos personajes que no tenían motivaciones o una historia de trasfondo, así que no tenía muy claro qué hacer con ellos.

KZ- El largo periplo de Erin ha desembocado en su finalización y publicación por parte de Babylon. ¿Qué ha cambiado desde que se inició la historia?

EL- ¡Yo creo que todo! Para empezar, yo tengo ahora el doble de años que cuando empecé la historia (risas).

Hay que pensar que cuando empecé a dibujarla, el encargo me pedía dos o cuatro páginas mensuales autoconclusivas. Y no se sabía hasta cuándo. O sea, que igual en dos meses se cerraba el chiringuito. Así que empecé a la historia sin una idea clara de dónde iba, pero conforme avanzaba, la historia iba tomando forma. Llegamos a publicar ciento y pico páginas, hasta que la historia quedó sin concluir. Al cabo de los años, cuando decidí acabarla, la editorial a la que lo presenté (entonces EDT) me pidió que adaptara el estilo. Después de mucho trabajar en ello, el estilo cambió un poco, y con ello el diseño de personaje de Erin y un poco el de todos los demás. De hecho, ha habido gente que me ha dicho que prefería la Erin antigua, ya que conservaba la personalidad original del diseño mucho mejor, era bajita y más redondita con una camiseta ancha. En mi esfuerzo por mejorar el estilo y hacer un personaje más atractivo, había perdido un poco la esencia original del personaje. Es una cosa que, si pudiera volver atrás, ahora la haría más fiel a la original.

Otra cosa que cambió fue el final ¡Había olvidado por completo cómo acababa! Y tuve muchos problemas con eso, porque la historia la había pensado mi yo de 20 años. Y claro, una ya no piensa igual. Finalmente, después de muchos intentos llegué a uno que me parecía el ideal. Y espero que no decepcionara a nadie.

KZ- Tras ver la aceptación de la mercenaria, ¿te has planteado darle una vuelta a Ramsés y publicarlo?

EL- Sí que he pensado mucho en eso. De hecho, hasta he hecho algunos dibujos a ver cómo quedaría. Pero quiero pensar bien lo que hacer a continuación porque, una vez empiece con algo, mi intención es acabarlo. Y un cómic, aunque sea por entregas, necesita tiempo. Y el tiempo es caro.

Y con Ramsés tengo el mismo problema que con Erin, que lo pensó mi yo adolescente, y que además he olvidado por completo el final.

KZ- Parkour es un proyecto enfocado a la BD. Háblanos de él…

EL- Sí que se podría decir que Parkour es una BD. Pero no es un cómic comercial, se trata de un cómic que forma parte de unas lecturas dedicadas a enseñar francés, que acompañaban al libro de texto. De hecho, están dedicados a una franja concreta de público que estudia primero de ESO (o segundo, no recuerdo mal). La manera de trabajar fue un poco extraña, porque la autora era francesa, pero no hablábamos directamente, sino que nos comunicábamos a través de la editora. Fue un poco complicado para mí porque mi manera de narrar es muy manga y había cosas que la autora planteaba como una BD estilo belga (tipo Astérix). Todavía me cuesta algo plantearme las páginas al estilo BD, pero cuando trabajas con otros hay que adaptarse, no hay más.

KZ- Por otro lado, tenemos Odio el rosa, junto a Ana Alonso y Javiel Pelegrín donde hiciste las ilustraciones. ¿Qué tal la experiencia?

EL- Mi participación en Odio el rosa fue tardía. De hecho, me contrataron para hacer las ilustraciones estilo manga que se suponía que hacía uno de los personajes de las novelas ya en la segunda entrega de la trilogía. Pero la colaboración fue muy bien, quedaron contentos, y me pidieron que hiciera todas las ilustraciones de la tercera entrega. Ilustrar libros no es muy diferente de dibujar cómic, así que yo quedé contenta con la experiencia. He de añadir que gracias a esa colaboración aprendí varias maneras de ilustrar con dos tonos, y a como pintar algo pensando en fotolitos de imprenta.

KZ- Dejemos de desempolvar el pasado y hablemos de futuro. ¿Qué proyecto tienes en ciernes?

EL- Pues contando con Ramsés, al que ya hemos nombrado antes, ya tengo tres ideas distintas rondándome la cabeza. Pero, como he dicho, no quiero empezar ninguna sin estar convencida, ya que hay que dedicarle mucho tiempo y no querría empezar algo que luego no pueda acabar. Lo que sí puedo es decir de qué va cada una. Los que recuerdan Ramsés sabrán que se trata de una comedia tipo sitcom con un demonio feo como protagonista. En cuanto a las otras dos; una se llama El espíritu del bosque y tiene una ambientación medieval, y sería una historia un poco más seria. Y la tercera es un yuri en toda regla. Así que por gustos, acepto sugerencias para decidirme :3

KZ- Hacer guion y dibujo no es tarea fácil. ¿En qué faceta te sientes más cómoda y por qué?

EL- ¡Depende del día! (risas)

Pues no es broma. Desde pequeñita siempre me ha gustado mucho dibujar las historias en plan rápido y luego pasar a la siguiente. El caso es que puedo disfrutar mucho creando una historia cuando la historia me gusta. En cierto modo es como leerla antes de dibujarla.

Pero por otro lado dibujar es también un placer, pero de otra manera. Puedes estarte horas resolviendo un fondo, o una composición y en ese momento estás fuera de la trama de la historia, pero no por eso dejas de pasártelo bien.

Creo que no puedo escoger ^^U

KZ- Siguiendo el hilo de la pregunta anterior, ¿con quién te gustaría trabajar?

EL- Tengo las redes llenas de autores de los que me encantaría coger muchas cosas de las que hacen. La verdad es que muchas veces alucino con el talento que hay. Pero a la hora de trabajar con alguien la cosa es complicada. Como estoy muy acostumbrada a mi manera de hacer las cosas, si colaborara con alguien debería ser con alguien con quien conectara a la hora de tratar la historia y los personajes.
 
KZ- Pregunta final y obligada. ¿Qué hay que hacer para alcanzar tu nivel artístico?

EL- Nunca he pensado que tenga un gran nivel. Pero está claro que para progresar en esto no queda más remedio que trabajar sin parar. De hecho, ¡sigo pensando en ese objetivo mientras dibujo todo lo que puedo!

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