Devilman Crybaby



Devilman Crybaby es una re-adaptación del manga Devilman, una de las obras más influyentes del gran mangaka Kiyoshi Nagai (mejor conocido como Go Nagai), cuya atemporal vigencia y cruel reflexión sobre la naturaleza humana sigue siendo relevante a casi 50 años de su primera publicación. Akira Fudo es un joven inocente y bondadoso que es arrastrado por su mejor amigo Ryo Asuka a luchar contra una invasión de demonios capaces de controlar a los seres humanos. Akira es absorbido por uno de estos demonios, pero la gentileza de su carácter le permite mantener su humanidad a la vez que una endemoniada fortaleza física, y es esta dualidad la que le permite seguir luchando por la destrucción de los demonios a pesar de ser él mismo uno de ellos.

Revisitar clásicos pertenecientes a vacas sagradas no es algo que esté al alcance de cualquiera. Empezamos a movernos en el terreno de lo extraordinario si encima van y lo mejoran. Aunque quizá en este caso concreto sea más apropiado decir que en realidad lo empeoran. Cuanto peor, mejor, si hacemos caso a cierto ilustre político cuyos sabios exabruptos nos recuerdan que Homo homini lupus. Porque a veces, no hay nada más terrorífico para un hombre que otro hombre y Devilman no pierde el tiempo en recordárnoslo desde los primeros instantes.

Aunque ya existía una versión anime en los 70s y los subsecuentes OVAs que fueron realizados en los 80s y 90s, el argumento varía respecto al anime de los 70s debido a que fue una producción casi paralela al manga, que en realidad derivaba de un proyecto anterior de Go Nagai llamado Demon Lord Dante. La primera adaptación animada tenía una pátina menos descarnada y más esperanzadora, mientras que su contraparte de papel era más oscura y experimental. En realidad, podríamos decir que es la primera vez que el manga es adaptado por completo en una versión más fiel al espíritu y el argumento del manga. Netflix recupera la esencia de esta historia y tira a la audiencia de una patada en el abdomen hacia un agujero de emociones encontradas de la mano de la genialidad de Masaaki Yuasa, único en lograr convertir orgías de sexo, drogas y violencia, en una experiencia estética con sabor agrio acerca de la autodestrucción y la deshumanización que infligimos a nuestros semejantes como excusa para su aniquilación.





Quienes estén familiarizados con la obra de Yuasa, probablemente detecten ciertos paralelismos con Kemonozume (reseñada en estas páginas por una servidora). Y, al igual que en este último, una banda sonora ecléctica e hipnótica, cortesía de Kensuka Ushio, define a la perfección la atmósfera de la historia en cada una de las diferentes escenas. 

Por otra parte, su actualización a la época contemporánea no se limita únicamente al diseño estético de los personajes, sino que trae consigo además la incorporación de las redes sociales al argumento como escaparate de nuestra sociedad actual, así como una mayor complejidad psicológica en varios de los personajes secundarios, lo cual añade profundidad y dimensión a la historia. La referencia al test de Rorscharch en los gráficos de apertura no es algo aleatorio. En definitiva, la extraordinaria animación y cuidadoso diseño de todos los detalles, eleva al status de obra maestra lo que ya de por sí partía de una interesante propuesta que ya en su momento influenció a títulos como Berserk o Evangelion. Aunque a menudo es recomendable ver primero el material original para apreciar mejor el contexto y la adaptación, esta vez el elemento sorpresa para quien no esté familiarizado con Devilman será un valor añadido para disfrutar de las vueltas de tuerca de la historia y la traición de las expectativas habituales de este tipo de narrativas.



Ficha Técnica


Nombre Original: Devilman Crybaby
Director: Masaaki Yuasa
Estudio: Science Saru
Año: 2018
Género: Horror/Fantasía/Ciencia Ficción
Categoría: Seinen

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