Shokugeki No Souma


Vuelvo a mi querido shōnen con una de las series que más me ha sorprendido en los últimos meses. Soy consciente que los japoneses son capaces de hacer animes de prácticamente cualquier actividad y deporte, y hacerlo de manera correcta y entretenida, a veces hasta épica, pero reconozco que con esta serie tenía mis reservas.

                ¿Una serie de cocina? Lo primero que me vino a la mente enseguida fue Toriko, uno de los shōnen más populares de los últimos años que tenía la misma temática. O al menos parecida. Pero cuál fue mi sorpresa cuando indagué un poco más y descubrí que esta serie es de cocina, sí, pero de cocina de verdad, es decir, de única y exclusivamente cocinar. ¿Cómo puede hacerse algo entretenido con una serie que trata tan solo de cocinar? Enseguida la curiosidad me picó y decidí darle una oportunidad. Y bendito el momento en que lo hice, porque efectivamente me ha vuelto a quedar claro que los japoneses son capaces de hacer animes épicos de cualquier afición, por muy aburrida que parezca a priori. Bienvenidos a Shokugeki no Souma (o más conocido en occidente como Food Wars), el «master chef» del mundo del anime.

¡Encantado de serviros!


Souma Yukihira es un joven adolescente que vive con su padre y juntos trabajan en un restaurante familiar. Apasionado de la cocina, desde bien jovencito Souma ayudaba a su padre a atender a los clientes, además de retarlo constantemente para ver quien cocinaba mejor los platos del menú. Su sueño es heredar el restaurante familiar y seguir con su tradición culinaria.

                Una vez que Souma se hace mayor y va a ingresar en el instituto, su padre, consciente del potencial que tiene su hijo para la cocina, decide cerrar por sorpresa el restaurante y enviarlo a estudiar a la mejor escuela de cocina de Japón. Pese a sus primeras reticencias al considerar que estudiar allí es una pérdida de tiempo, Souma pronto se dará cuenta del entorno en el que se encuentra, una escuela en la que estudian los mejores aprendices de cocina del país, y conocerá a numerosos amigos y rivales que forzarán al máximo sus habilidades, descubriendo y explotando poco a poco ese potencial que su padre vio con tanta antelación.


Cuando la animación y la cocina se fusionan.






                Aunque parezca lo contrario, no es nada raro encontrar animes cuya temática principal es la cocina. Los japoneses se sienten muy orgullosos de su cultura culinaria, y siempre que pueden lo transmiten a través del anime. Algunos ejemplos famosos son Toriko, que mezcla el anime de batalla con la temática de cocina, o One Piece, con ese gran Sanji como experto cocinero de la tripulación Mugiwara. Pero existen numerosos animes no tan conocidos que ya trataban esta temática, como pueden ser Bartender, Mister Ajikko o Chuuka Ichiban, pero ninguno ha conseguido tanta popularidad como está teniendo Shokugeki no Souma, que poco a poco se está convirtiendo en la obra referencia de este género.

                Escrito por el mangaka Yuto Tsukuda y publicada desde 2012 por la revista Shōnen Jump, pronto consiguió colarse entre los mangas más vendidos de la revista, y obtuvo pronto su respectiva adaptación al anime a cargo del estudio J.C. Staff (conocido por animar otras series famosas como Slayers, Love Hina, Toradora o la más reciente Bakuman, entre muchas otras), donde lleva hasta el momento tres temporadas emitidas.

                ¿Y cómo es posible que un anime de cocina se haya vuelto tan popular? La verdad es que los japoneses son únicos en crear y dar emoción a series animadas sobre aficiones o deportes que en principio no son nada emocionantes. Algunos ejemplos son Hikari no Go, que adaptó brillantemente un juego tan difícil de ver como el Go japonés, o los numerosos animes de deportes ya sean de béisbol, natación, ciclismo o incluso ¡ping pong! Pero este éxito no se consigue por casualidad, y es que Shokugeki no Souma sigue unos patrones que suelen estar siempre presentes en este tipo de animes y que son la fórmula de su éxito, y además los sigue a la perfección.

                El primer adjetivo que me viene a la cabeza para definir este anime es exquisito. Y no solo exquisito por los numerosos platos de comida tan bien recreados que salen, sino por lo bien que sabe conjugar todas las fortalezas de este género. Para situarnos, nos encontramos en una ostentosa escuela de cocina, donde los mejores aprendices de cocina del país estudian para convertirse en respetados Chefs, siendo por tanto una escuela principalmente elitista. En ella entra nuestro personaje principal, Souma, un chico enérgico, optimista y provocativo, con una gran confianza en sí mismo que viene de un restaurante de barrio humilde pero con la experiencia de haber trabajado en el sector desde bien pequeño. En ella encontrará a todo tipo de personajes dispares, algunos engreídos, otros arrogantes, pero que todos comparten un sentimiento común: el amor por la cocina. Tendrá que cocinar con ellos, competir contra ellos y sobrevivir en un entorno de exigencia máxima.

                La serie sabe combinar a la perfección ese espíritu de competitividad con las situaciones más comunes de las series de instituto, con ese toque de comedia ecchi que tanto nos gusta a los amantes de los shōnen.

                ¿Y puede triunfar un shōnen sin peleas? Pues sí, puede triunfar, aunque en este caso lo de las peleas es un poco trampa, pues si bien es cierto que los personajes no tienen súper poderes ni habilidades sobrehumanas, las batallas están presentes con las Batallas Culinarias, que son los diferentes enfrentamientos entre los estudiantes que les harán adquirir popularidad y reconocimiento dentro del instituto. Y es que la serie tiene todos los patrones que un buen shōnen debe tener: un gran abanico de personajes muy carismáticos, enfrentamientos o batallas entre ellos (aunque sean de cocina), un sueño que alcanzar por parte del protagonista, un ranking de rivales de menos a más «poderosos», o en este caso deberíamos decir «habilidosos», momentos de comedia y ecchi, e incluso un padre badass que esconde un pasado importante y que el hijo protagonista desconoce. Como decía más arriba sabe combinar todas estas cosas a la perfección, lo que resulta en una serie frenética y divertida.
                A todo ello debemos sumarle un gran trabajo de animación realizado por el estudio J.C. Staffs, que como ya hizo en otros animes, sin necesidad de alardes ha sabido recrear a la perfección los dibujos del manga original, sobre todo en el detalle de los platos, que era de las cosas que más destacaban en el manga, y tiene un par de melodías emocionantes que en varios momentos roban el protagonismo de la escena y elevan la epicidad de las batallas culinarias.

                En definitiva, Shokugeki no Souma es un shōnen con una estructura algo tópica pero que aporta frescura al abordar una temática poco conocida como es la cocina, y lo hace desde una perspectiva «realista», sin necesidad de batallas ni superpoderes en los personajes. Aparte también es bastante ilustrativa, ya que aporta datos y enseña muchas curiosidades de la cocina oriental en general y de la japonesa en particular. Todo esto se combina con multitud situaciones muy típicas y divertidas de los animes de instituto, que no por ello dejan de ser efectivas, convirtiéndolo en un anime vivaz y ligero, muy fácil de digerir y que te llevará a ver un capítulo tras otro hasta haberte visto media temporada del tirón sin apenas darte cuenta. Uno de los animes sorpresa del 2016 que este año sigue muy vigente, y que parece que lo seguirá estando por unos años más, dada la buena salud del manga original. Así que no te lo pienses y ponte a verlo, aunque eso sí, te recomiendo que lo hagas después de comer, ¡o te puede entrar un hambre de muerte!

Ficha técnica



Titulo original: Shokugeki No Souma
Autor: Yūto Tsukuda
Estudio: J.C.Staff
Categoría: Shonen
Género: Cocina, comedia, instituto
Año: 2016
Capítulos: 24+12+24 (3 temporadas)


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