Máculas


Mácula: Mancha. Así empieza cualquier relato, cualquier dibujo. Con una mancha. En la obra que nos ocupa, nuestro protagonista no sabe lo importante que es, hasta dónde llega su poder.

                Dott Spot es un superhéroe de máximo nivel, que adquiere sus poderes cada vez que atrapa a un maleante. En realidad, esto sólo sucede en un cómic. El verdadero Dott Spot aún no tiene ningún poder y se siente frustrado, cuando de pronto se convierte en el más buscado de la ciudad, tanto por cazarrecompensas como por villanos.

                Jordi Pastor es el guionista de esta aventura, y aunque ha dejado la parte gráfica a Danide, su carrera como ilustrador nos ha traído títulos como No recomendado a menores (incluido en el BCN Noire) o Khalid (con guion de Damián Campanario) y otros como guionista, como Catálogo de Búnkers.

                Daniel Deamo, con su versatilidad a los pinceles vista en obras como Sèrie B, En Matadegolla o Vinomics, experimenta con diferentes tipos de dibujo, encajando en la historia, según sea pasado, presente o futuro, un tipo distinto de trazo que, junto al color y texturas, nos trasladan al momento en el que ocurren los hechos.

               

Es un cómic al que hay que echarle un par de vistazos para entrar de lleno en la historia. Una historia que nos habla de ser un dibujante de encargo, de hacer tuyos los personajes.

                Un relato lleno de guiños (el jefazo se llama Ibñ. Añadid vocales y una “z” al final) a personajes de Bruguera, Tintín, los superhéroes Marvel o el cómic noir (entre otros, id buscando), donde Danide adapta a la perfección el estilo de dibujo.

                Todo empieza con una mancha. Una mancha de tinta que puede ser lo que uno quiera e ir donde le plazca; un villano (o no) en la piel de Spinelli (sí, yo también he pensado en José Luís Moreno en la película Torrente 2: Misión en Marbella), autor del personaje de Dott Spot que la editorial quiere callar para siempre. Hacer desaparecer al personaje.

                Hay un Dott Spot en cada mundo, como los multiversos Marvel, con distinta apariencia y diferentes poderes que se unen para salvar al primero: la Mácula.

                La inclusión del trabajo de los coloristas me parece genial en el personaje de Mina, que reclama su puesto como colorista del cómic, sin la cual no sería lo mismo y la historia perdería enteros; no es una secundaria y eso sirve para refirmar su rol en la historia.

                Con varios frentes abiertos, como presentar un proyecto a la editorial, derechos de autor o impulsar una historia, el autor tiene su parte de protagonismo contando en primera persona sus sentimientos. Dott Spot es el resultado de esos miedos o éxitos. Cuando descubre qué es capaz de hacer, nuestro héroe muta para adaptarse a lo que le toca vivir y empieza a ser consciente de su poder. Ese que no se consigue al derrotar villanos, ese que es innato.

              
 
Como comentaba anteriormente, hacen falta varias lecturas para disfrutar de tres historias que tienen un punto en común: nuestro protagonista. Primero, la “supuesta historia real” de Dott Spot, la segunda es su historia como superhéroe, y la tercera es la del propio autor cuando quieren cancelar la serie matando al protagonista, con todo lo que eso significa para el dibujante.

                Todo perfectamente coordinado y sin cabos sueltos, para atraparnos y hacernos partícipes de los hechos que acontecen, contando con el lector como personaje secundario.

                La edición de Spaceman Project, preciosa y muy cuidada. Me quedo con la ilustración final con la frase «me encanta el olor del cómic recién impreso».

                Espectacular uso de narrativa, fantástico dibujo e historia atrapante. Recomendado no, lo siguiente. Todo empieza con una mácula.

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