Cuando uno se encuentra en un museo una lÔpida perteneciente a un corredor de cuadrigas, ve que es forÔneo de esa localidad y lo único que se deduce es dónde y cómo murió, una serie de dudas históricas asaltarían vuestras mentes.

Juanra FernƔndez y Mateo Guerrero unen sus fuerzas para ensalzar una historia que a pesar de ser ficticia, bien podrƭa haber ocurrido.

En el aƱo 156 D.C. en la provincia romana Hispania Citerior Tarraconense, tiene lugar la vuelta de Diocles, gran corredor de cuadrigas, que cada vez que viene de Roma, emplaza a sus vecinos a competir.

Esta vez se siente viejo, su discĆ­pulo Hermeros correrĆ” contra Ć©l, no por apostar, por el placer de disfrutar; pero VĆ­ctor y su hijo tambiĆ©n participarĆ”n y su fama no anuncia  nada bueno…
Trampas y un augurio de sangre en el orƔculo, desencadenan la muerte accidental de Hermeros.

Doce aƱos despuĆ©s, su hijo Aelio quien presenció su muerte, prometiendo no tener el mismo fin,  que vive como esclavo por las deudas que ello trajo, llega a casa de Cayo Gratio Nigrino por una serie de carambolas. Su buen hacer con los caballos y la amistad con su padre, propician que se convierta en un hombre libre, si bien el ser auriga y correr con sus carros se convertirĆ” en una pretensión del Cayo.

Juanra FernĆ”ndez es el hombre orquesta que ha tocado todos los instrumentos posibles; las novelas Quinto, Ciudad de Valeria o Yo matĆ© a Cristo nos muestran su pasión por la Cuenca mĆ”s romana y sus conocimientos sobre la historia de sus coetĆ”neos. Ubi Sum o Misericordiam tuam, son cortometrajes que guionizó y dirigió, aunque si es conocido por alguno es Para Elisa (que no tiene nada que ver con Roma…).


Le propuso el proyecto a Mateo Guerrero, conquense de adopción, el cual tuvo que dejar el género fantÔstico (Turo) para adentrarse en el pasado de la ciudad de Valeria. Unos trazos perfectamente reconocibles aunque adaptados al género histórico, en los que aún trasluce su pasado manga (Crónicas de Mesene) y en los que no sabría identificar si no ha evolucionado mÔs porque no quiere o ha hecho de esos trazos su sello personal. Me quedo con esto último, ya que su dibujo no es fotogrÔfico pero sí muy efectivo y con gran movimiento.

El color a cargo de Javi Montes (Les 7 Merveilles) otorga profundidad y viveza a las lƭneas de Guerrero; sus juegos de luces, su paleta de colores cƔlidos y el uso de tƩcnicas para que parezca un dibujo antiguo, hacen del color un personaje mƔs en la historia.

Al pensar en carreras de cuadrigas enseguida nos viene a la cabeza la película de Ben-Hur: apoteósica, glamurosa y fastuosa. Nada mÔs lejos de la realidad. En Gloria Victis han preferido documentarse bien y no caer en los errores hollywoodenses donde el fastuosismo es la premisa y el rigor histórico queda relegado a un segundo plano. Los carros eran ligeros, no eran de guerra ni iban adornados: eran funcionales.

Un relato que nos muestra lo que podrĆ­a haber sido Hermeros a travĆ©s de su hijo, confluyendo historia y ficción y adentrĆ”ndonos en los pormenores de un pueblo romano donde encontramos a todos los personajes fetiche: el Gran SeƱor, la mujer (mala, celosa y promĆ­scua), la esclava rebelde (¿quiĆ©n si no iba  a conquistar al protagonista masculino?), los amigosparasiempre (sĆ­, escrito todo junto) y el archienemigo que jura venganza. JuntĆ©moslos, saquemos el jugo pero bien, no en un exprimidor cualquiera, en una licuadora Ćŗltimo modelo que funciona sin fallos, el tĆ”ndem FernĆ”ndez-Guerrero-Montes.

4 volĆŗmenes en los que sufriremos con los protagonistas, nos identificaremos con mĆ”s de uno y nos harĆ”n ver Cuenca de otra manera, que no todo es MĆ©rida, Barcelona, Tarragona…
Los dioses dijeron “Palman qui Merut Ferat” (Que la gloria sea para quien la merezca) y esas letras brillan  especialmente en esta historia.