El 25 de Agosto del 2012 tuvo lugar en los cines nipones el estreno del live action más esperado por muchos otakus, que no podría dejar de tratarse de otro que de Rurouni Kenshin.

Sinopsis: Himura Kenshin es un famoso samurái conocido por su destreza con la katana y su frialdad a la hora de matar. En el pasado estuvo al servicio de los Ishin Shishi, un grupo de patriotas que luchaban para devolver el poder al Emperador, librando cientos de batallas y cobrándose muchas vidas. Pero tras terminar todos los enfrentamientos, jura no volver a matar y decide pasar al anonimato para dedicarse a viajar por el país como un vagabundo ayudando a quien lo necesite, como penitencia por todas las muertes que provocó. Diez años después, en 1878, Kenshin llega a Tokio donde conoce a Kaoru, quien le invita a quedarse en su dōjō hasta que decida volver a vagabundear. Sin embargo, el pasado que Kenshin intentó dejar atrás pronto volverá para cobrarse venganza.


El argumento es una adaptación muy bien lograda de la obra de Nobuhiro Watsuki, mezclando varias de sus tramas, pero siguiéndolas fielmente: primero de todo tenemos al villano Takeda Kanryû (aunque en el manga no tuvo tanta relevancia como lo tuvo en la película), un traficante de drogas que intenta hacerse con la totalidad del mercado del lugar; luego la liberación de la médica Megumi Takani de su esclavitud con Takeda Kanryû y la desenmacaración del falso Battōsai


 

Los aficionados a la saga de Rurouni Kenshin pueden quedarse tranquilos ya que siguen a raja tabla el hilo central del la historia. Y para los aficionados a las películas de samuráis deben saber que de igual forma podrán disfrutar de una muy buena película porque, como decimos por mis pagos, es pochoclera.

Los actores de forma magistral han respetado los caracteres de cada uno de los personajes, aunque cabe destacar que no sólo los protagonistas principales han logrado una buena actuación, ya que incluso los secundarios han sabido adaptarse perfectamente.

El director ha realizado una excelente elección de los actores en donde Takeru Satô tuvo el mayor reto ya que debió recrear a ni más ni menos que al legendario Battōsai. Lo único que podemos discernir fue la forma de ser el vagabundo Kenshin el siempre era alegre y risueño que sólo cambiaba en los momentos de combates, pero en el caso de la película en todo momento se encontraba melancólico, y eso ha hecho que se perdiera cierto sentimiento de comicidad que tenía en el anime/manga.




En mi opinión personal, el que deja un poco que desear es Sanosuke Sagara, interpretado por Munetaka Aoki y que, además de que físicamente no era parecido, su personalidad no era la misma ya que Sanosuke nunca se detenía en una batalla hasta que hubiera un vencedor. Sin contar que en la película apenas se conoce la forma en que se hace amigo de Kenshin lo que todo queda un poco forzado.
 
Tendríamos que sacarnos el sombrero ante la gente de escenografía. Al ver lugares como la Escuela Kamiya-Kashin y la del restaurante Tae, siempre hablando de los conocedores de la saga, nos hacen gozar en versión real de estos lugares en lo que nosotros habíamos imaginados que serían al leer el manga o al verlo en la TV.
Además, cabe recalcar las escenas de batallas que son atractivas y adictivas, si bien no son al mejor estilo Hollywood, son limpias, utilizando movimientos típicos de Battōsai, tal es el caso de la carrera de Kenshin por el suelo horizontalmente, o la más célebre pose de Hajime Saito, sin contar tantas otras.

Ya para ir finalizando, como siempre digo y deben creer que soy muy repetitiva, debido a la duración de la película no han podido reflejar las relación entre los personajes u otras escenas épicas, pero sin lugar a duda mantiene el espíritu original y los fanáticos quedaran muy conformes con la adaptación.

Como resumen se podría decir que tiene la dosis justa de acción, vida real y fantasía, aunque es cierto que falto explicaciones de las historias de personajes como así también las relaciones entre ellos, pero eso no deja que sea una de las mejores adaptaciones hasta ahora. Lo más importante es que ya seas fanático o no es que la disfrutarás de principio a fin.